Perder el tiempo
Una de las cosas que no me gustan en la vida es perder el tiempo. Organizar algo y que, por H o por B, no se pueda realizar, quedando varada en el medio de la incertidumbre y el reproche entre lo que podría haber hecho y lo que debería hacer dentro de un rato. No llega al extremo de ponerme en modo Hulk, pero es una sensación de pérdida innecesaria que me lleva a cuestionarme situaciones y elecciones, como si cada desvío fuera una pequeña traición al plan original… hasta que di en el clavo. ¿De verdad me molesta perder el tiempo? ¿O será que una nebulosa invisible se corre de golpe cuando despierto a años luz de mí misma y tomo conciencia de que no puedo perder nada porque, de algún modo, ya todo está perdido? ¿Cómo se pierde algo que nunca terminó de pertenecernos? El tiempo no es mío, no lo fue nunca, apenas me atraviesa. Yo no lo gasto: él me gasta a mí. Ahora festejamos un nuevo año, cuando en realidad deberíamos festejar el año viejo, porque ese sí lo vivimos. El nuevo es una il...









