Suerte vs Esfuerzo
He notado que, cuando alguien dice: "¡Es que tienes mucha suerte!", la persona que recibe el cumplido lo experimenta como un símbolo de desvalorización, humillación o un robo armado a sus méritos personales. El ego comienza a chillar como una puerta oxidada y un sinfín de explicaciones se presentan para dejar por sentado que no fue "suerte", fue esfuerzo. ¿Te has dado cuenta de dónde nos coloca eso? En el ranking de las creencias, el sacrificio ocupa el puesto número uno. Pensamos que, si hay sufrimiento, entonces tiene más validez lo que alcanzamos. Y no somos conscientes de la trampa en la que caemos, porque, siendo el universo el espejo que refleja lo que creemos en silencio acerca de nosotros mismos, constantemente habremos de enfrentarnos a situaciones, relaciones y experiencias que nos conecten con el sufrimiento para darle legitimidad a los resultados. En cambio, si pudiéramos aceptar la suerte, con independencia de nuestro trabajo personal, la vida fluiría ...
