Cuando el problema no es falta de tiempo, es exceso de expectativas
Escucho mucho la frase "No me alcanza el tiempo", sonrío y por dentro digo: Qué suerte! A mí, ya me alcanzó, pienso y confirmo mirando mis hebras de nieve adornando mi cabello. Pero si miro con presencia lo que pasa - y pesa- en la vida de las personas, el problema no es el tiempo. No?- Tienes que decir con cara de asombro. El alma de la angustiante frase es la cantidad de expectativas que cargamos (uso un nosotros inclusivo para ser empática, aunque no es mi realidad) dentro del mismo día.
Trabajar. Trabajar mucho.Responder rápido.Estar disponibles.Decir Si. Cuidar la salud. Hacer ejercicio.Aprender algo nuevo. Sociabilizar. Cuidar de los nuestros.Ser activos en las redes sociales. No cometer errores. Proyectar el futuro. Estar informados. Enviar mensajes. Hablar por teléfono. Creer que lo que hacemos es tan importante que se va la vida en ello. Y lo mejor de todo... unas fotos para el Insta... y hacerlo todo con una buena cara, aunque por dentro te lleve la chingada. Porque lo que crees que es válido es lo que se ve. Lo que anida en ti...no tiene interés...incluso, ni sabes muchas veces lo que sientes...
La agenda se convierte así, en una lista de exigencias, en lugar de una organización del tiempo. Y entonces aparece esa sensación conocida: todo el día ocupado, pero nunca suficiente. No porque realmente falten horas.Sino porque intentas cumplir demasiadas expectativas al mismo tiempo. Muchas vienen de afuera. Otras, viven en tu propia cabeza.La expectativa de ser responsables.De no fallar.De no quedar mal. De poder con todo.Y así, casi sin darnos cuenta, vamos construyendo agendas imposibles. No porque alguien nos obligue.Sino porque creemos que así es.
Tal vez la pregunta no sea cómo organizar mejor el tiempo.Tal vez la pregunta sea otra:¿Cuántas expectativas estoy intentando cumplir en un solo día?
A veces el alivio no aparece cuando agregas más disciplina o mejores métodos de productividad. Aparece cuando te permites revisar algo más profundo:qué expectativas realmente son tuyas… y cuáles simplemente heredaste.
No se trata de tirarte a la pereza, sino de ser realistas, no vas a recibir un premio en la próxima reencarnación por reventarte en esta. Hay prioridades. Y muchas veces, alteras el orden, y dejas si llamar a esa persona realmente importante, por perseguir metas o aplausos que no sirven para nada más, que un momento.
Y cuando termina el día y no cumples, latigazo, soy insuficiente, no lo logré. Y la verdad, lo que eres es una tirana contigo, la suficiencia no se mide en metas, sino en la capacidad de abrazar la adversidad y seguir caminando. No es el autocastigo lo que te hace ilustre, sino la plasticidad de transformar la mirada frente a lo que no sale como querías.


Comentarios
Publicar un comentario