Violencias invisibles en la pareja


Hay violencias dentro de una pareja que no hacen ruido, no siempre hay gritos, insultos o golpes. Se esconden en los sutiles gestos de desprecio, en la mirada de reojos que bufa, en las cejas desesperadas de asombo o en el movimiento de la cabeza con resignación. 

A veces se asoman en la minimización de las emociones, en las frases "Estás exagerando", "Todo te afecta", "Otra vez con lo mismo"....y en los silencios eternos porque cualquier conversación termina mal.

A veces se dejan entrever en  el  dejar de contar cosas para evitar una discusión o a sentir que tienes que medir tus palabras, tus preguntas.

Cuando todo el tiempo se está señalando lo que el otro hace mal, hasta que la relación se convierte en una lista interminable de defectos y reclamos, incluso cuando sea con buenas intenciones, hay violencia.

Y también puede aparecer de una manera menos evidente: cuando poco a poco dejas de sentirte escuchado, tomada en cuenta, respetado o reconocida.

No todo conflicto es violencia. Las parejas discuten, tienen diferencias y desencuentros.

Pero existe una muy grande diferencia entre atravesar un conflicto y vivir en una dinámica que, de manera repetida, va descalificando, silenciando o haciendo pequeño al otro.


A veces no nos damos cuenta de cuánto nos hemos acostumbrado a ciertas formas de tratarnos. Y quizá es hora de preguntarnos:¿Cómo nos estamos hablando? ¿Cómo nos estamos escuchando? ¿Qué cosas hemos dejado de decir para mantener la paz? ¿Y cuánto de nosotros mismos hemos tenido que callar para sostener esta relación?

Una relación no tendría que hacernos sentir que para estar en ella tenemos que desaparecer un poco.

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