Abundancia y mamá: no es lo que te faltó, es lo que aprendiste a hacer con lo que había
Eso se graba. No como recuerdo, sino como criterio.
Después creces y operas desde ahí sin cuestionarlo: te cuesta recibir sin justificarte, te incomoda que algo llegue fácil, sientes que tienes que compensar o devolver. No es falta de capacidad.
Es lealtad. Esa fidelidad invisible e inconsciente que nos ata a la repetición de patrones que vivimos como leyes de la vida, sin darnos cuenta, que han sido las leyes de otros. Pero, quiénes somos para juzgar lo que han hecho nuestros mayores?
Piensa en esto, cuántas veces cuando algo supera el umbral de lo que puedes recibir, lo haces más pequeño, lo repartes, o lo pierdes?
No por sabotaje consciente, sino porque eso es lo que tu sistema reconoce como manejable. Aquí no sirve trabajar más ni pensar en grande! Sirve notar el momento exacto en el que reduces lo que podría expandirse. Ahí está todo.


Comentarios
Publicar un comentario