Abundancia y mamá: no es lo que te faltó, es lo que aprendiste a hacer con lo que había


El problema de la abundancia casi nunca es la falta. Es la administración emocional de lo que sí hay. Ahí es donde aparece la madre, pero no desde lo obvio ni desde lo emocional superficial. Aparece como estructura interna: la forma en la que aprendiste a recibir, sostener y normalizar lo que llega. No importa tanto si hubo mucho o poco. Importa el clima, el contexto. Qué pasaba cuando había? Qué pasaba cuando no? Qué se hacía con eso.?

Hay madres que daban, pero con tensión.
Madres que resolvían, pero desde el sacrificio.
Madres que limitaban sin decirlo directamente, solo con su forma de estar.

Eso se graba. No como recuerdo, sino como criterio.

Después creces y operas desde ahí sin cuestionarlo: te cuesta recibir sin justificarte, te incomoda que algo llegue fácil, sientes que tienes que compensar o devolver. No es falta de capacidad. 

Es lealtad. Esa fidelidad invisible e inconsciente que nos ata a la repetición de patrones que vivimos como leyes de la vida, sin darnos cuenta, que han sido las leyes de otros. Pero, quiénes somos para juzgar lo que han hecho nuestros mayores?

Piensa en esto, cuántas veces cuando algo supera el umbral de lo que puedes recibir, lo haces más pequeño, lo repartes, o lo pierdes?

No por sabotaje consciente, sino porque eso es lo que tu sistema reconoce como manejable. Aquí no sirve trabajar más ni pensar en grande! Sirve notar el momento exacto en el que reduces lo que podría expandirse. Ahí está todo.


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