¿Fabricar o crear? ¿Es lo mismo?
A la hora de tener relaciones ¿creas o fabricas? Quizás puede parecerte sinónimos o una pregunta un poco ventajosa, lo cierto es que entre ambas palabras hay un abismo de efectos muy diferentes.
Cuando fabricamos relaciones, debes saber que NUNCA son sanas, dado que
son vínculo generados desde la carencia o necesidad, más propiamente desde el
miedo. ¿Miedo? Si, miedo a estar solas, a no ser madres, a no tener pareja, a
envejecer, a ser rechazada, al abandono. Es cuando buscamos afuera lo que no
encontramos dentro de nosotras mismas y por lo tanto nos jugamos al mejor
postor.
En estos casos “fabricamos”
aquellos que creemos necesitar y por lo tanto, nos disponemos a pagar altos
precios emocionales.
En estas circunstancias, tenemos un escenario emocional de dependencia,
jerarquía, temor, en la que somos capaces de aceptar cosas en contra de
nuestros valores o principios con tal de obtener eso que anhelamos: compañía,
sexo, seguridad, amor, comprensión, status, matrimonio, “armonía”; alegría.
Aunque nos llevemos bien con ese otro, no son relaciones sanas, por cuanto nos
auto sometemos a expensas de que la persona elegida y proveedora de eso que nos
urge obtener no salga corriendo en la primera discusión. Y cuando negamos lo
que somos, siempre terminamos sufriendo, nos encerramos en una cárcel de
cristal llamada zona de confort, y el ser que somos agoniza.
Cuando en su lugar somos capaces de CREAR, es cuando nos compartimos con
el otro y los otros desde un lugar de abundancia, de lo que verdaderamente
somos, un espacio íntimo y sagrado de amor personal que se potencia al formar
pareja. En este ámbito todo lo que creamos es saludable, es bueno para
nosotras, y para el mundo. Llegar a esta capacidad implica estar dispuesta a
renunciar a muchas cosas que al principio parece como imposible, puesto que
estamos acostumbradas a actuar en contrario.
TIPS PARA CREAR UNA RELACION SANA
1) Renuncia a
la idea de que en el exterior está la causa de tu felicidad. Si no eres capaz
de renunciar a esta creencia errónea NUNCA PODRÁS CREAR, siempre serás la
sierva de las fabricaciones de otro. Tu felicidad está en tu interior, lo has
escuchado mil veces, pero insistes en creer que si haces una dieta, si tiene un
empleo, o si tu pareja te presta más atención, serás inmensamente feliz, es una
fantasía, solo puedes ser feliz si en tu interior te das el permiso de serlo.
La felicidad es tu patrimonio y tu responsabilidad.
2) Asume la
responsabilidad de tu vida, no dejes en manos de las otras personas lo que te
compete a ti. No compres la idea de que tus hijos, tu pareja, tus padres o la
vida deben darte, nadie te debe nada. Tu tienes que tomar la vida en tus manos
y guiarte con el corazón. Responsabilizarte es hacerte cargo de tus elecciones.
Si alguna vez te has equivocado, practica borrón y cuenta nueva.
3) Perdona tus errores, no los tengas en mente todo el tiempo, porque lo único que haces es castigarte. Vives en el autocastigo como una forma de purgar viejas cuentas, errores que nadie recuerda más que tu. Y sigues haciendo eso, vives el presente en un tiempo inexistente que es el pasado. Sea lo que sea que hayas hecho perdónate, incluso cuando creas que es terrible, perdónate. Castigarte no borra el pasado, pero si condena tu presente.
No supongas, no des por hecho lo que el otro o los otros piensan, cuando lo haces se genera un vicio o un ruido en la conversación y en estos casos siempre alguien es víctima y el otro victimario. Indaga sobre tu escucha, no presupongas, no quieras adivinar ni el pensamiento ni el accionar ni las emociones ajenas, ¡mejor si tienes esos poderes ponte una consulta adivinatoria!
4) Suelta el papel de víctima, lo que te permitirá soltar las cosas que no funcionan, la vida a menudo no es tan justa como lo deseamos y aún así tiene una finalidad, aprende a vivir con eso sin sentirte víctima de la circunstancia porque aún con todo adverso tienes muchos motivos para sonreír.
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